Pemex tiende a desaparecer

Javier Pulido Biosca

Ya es insostenible la situación de Pemex. Se revuelca entre el saqueo perpetrado por el huachicol, la descuidada caída de la producción, que la lleva a tener que importar crudo y gas y, tal vez lo más grave, una serie de taras ideológicas que la hacen ser usada como bandera de soberanía.

¿Cuál soberanía? Si la empresa depende de subsidios gubernamentales y de importación de crudo y gas para satisfacer la demanda nacional, entre la que está la del sistema nacional de refinación, saqueado por el huachicol.

Esta situación que ha llevado al multimillonario Carlos Slim a solicitar “ayuda”. Slim sugirió la colaboración del sector privado para que la empresa estatal tenga una mejor posición.

“Hay que invertir más en producción que en exploración y que los privados produzcan más barriles de petróleo para mejorar la situación de Pemex”, señaló. “La inversión privada debe ser superior a 20 por ciento del producto interno bruto, pero debe tener razones por las cuales subir y estamos viendo que hay necesidad de hacerlo. El mejor ejemplo hoy es Pemex, que no debe dejar de producir ni de pagarle a sus proveedores”.

Las afirmaciones de Slim aparecen en el momento en que Pemex debe más de 500 mil millones de pesos (medio billón de pesos) a sus proveedores, situación que ha llevado a la quiebra a miles de las empresas proveedoras y una deuda pública de 100 mil millones de dólares (2 billones de pesos).

El petróleo es de donde salen los recursos para campañas políticas e innumerables desvíos de recursos. El saqueo a Pemex nunca antes había sido tan organizado como en la actualidad, según explica el periodista Ramón Alberto Garza a través de Código Magenta.

Ahora la estrategia de esa red criminal es la de silenciar a los comunicadores con las leyes de censura que recientemente aprobó el Congreso, además de esconder todos los datos, ya que desaparecieron al Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información y la Protección de Datos Personales.

La intención del gobierno criminal que padece México es la de silenciar todas las voces inconformes.

El segundo paso, que difícilmente podrán dar después de que Slim compre parte de la deuda de Pemex, es incorporar los fondos de inversión que administra Black Rock, que con los recientes escándalos por lavado de dinero que involucran a CiBanco, Interbank y la casa de bolsa Vector, propiedad de Alfonso Romo, titular de la oficina de la presidencia con AMLO, ya declaró que retira sus fondos de inversión en Vector. Pemex encuentra una mayor presencia del crimen organizado en sus operaciones que la casa de bolsa de Romo. Difícilmente, así como están las cosas hoy en día, Black Rock pondrá en riesgo los fondos de sus administrados. Slim podría ir solo, ¿será que le convenga?

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